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Catálogo propio. Según su director, el sello apuesta por la diversidad.
(Juan Quiles/3Estudio)

Las publicaciones de la Biblioteca Nacional crecen a un ritmo sostenido. Entre otras, es una de las características más definidas de la gestión de su director, el sociólogo Horacio González. Aunque algunos libros y el primer número de la revista La Biblioteca se publicaron en 2004, la editorial –actualmente a cargo de Sebastián Scolnik– comenzó a funcionar en 2006. El variado catálogo, de alrededor de 260 títulos, se organiza en torno de colecciones principales, pero no faltan trabajos individuales o en coedición con instituciones o sellos independientes. Hasta ahora se han publicado 12 números de la revista, en cuyas entregas temáticas (la filosofía argentina, la crítica literaria, la cultura de la ciudad, la historia, etcétera) han colaborado diversos intelectuales. El último número, el 12, contiene un exuberante índice bajo el título de «Mitológicas» donde escriben Beatriz Sarlo, Dardo Scavino, Mauricio Kartun y Damián Tabarovsky, entre otros.
Según Scolnik, «el criterio sobre el que se desarrolla la editorial responde a múltiples consideraciones. Por un lado, se trata del rescate imprescindible de obras y autores que componen la herencia cultural del país. Toda selección tiene algo de arbitrario. Sin embargo, no priman consideraciones ideológicas a la hora de la elección. De hecho, tomado en conjunto, el catálogo de la editorial puede verse como heterodoxo y demasiado vasto en cuanto a la variedad de temas, estilos y autores». En ese sentido, la editorial de la Biblioteca Nacional resalta no sólo autores reconocidos (desde Mansilla a Roberto Arlt) sino también  escritores marginales o heterodoxos como Eduardo Holmberg (autor en 1875 del Viaje maravilloso del señor Nic-Nac al planeta Marte), el cronista de turf Last Reason, Juana Manso, Salvadora Medina Onrubia (la esposa anarquista del dueño de Crítica, Natalio Botana) o Juan José de Soiza Reilly, un importante periodista y escritor de principios del siglo XX. Estos y otros títulos conforman la colección Los Raros, uno de los ejes vitales de las publicaciones.
Para Scolnik, «la Biblioteca tiene un compromiso con la creación de un público lector, crítico y renovado, para lo cual se propuso rescatar obras que no fueran redituables para el criterio comercial». Otras propuestas del sello son los pequeños libros de la Máquina del Bicentenario, como Partitas de Leónidas Lamborghini o Marathón de Ricardo Monti, o la colección Reediciones & Antologías que ha publicado revistas facsimilares. Entre estas se han reeditado Contorno, Envido, La Moda, Los Libros, Literal, Trapalanda, o la segunda revista Proa, por mencionar algunas.
El abanico se completa con las obras de León Rozitchner, Quelonios (literatura infantil), las colecciones Museo del Libro y de la Lengua, 25 x 25 (en co-edición con la Universidad de General Sarmiento, de ensayos político-culturales a propósito de los 25 años del retorno democrático) y Fototeca Benito Panunzi, y las Investigaciones de la Biblioteca Nacional. Para este año se anuncian más reediciones facsimilares de revistas culturales (Pasado y presente, Lagrimal trifulca, Poesía de Buenos Aires, La rosa blindada), y de los libros La bolsa de Julián Martel, La neurosis de los hombres célebres de Ramos Mejía, además de las obras completas de Germán Rozenmacher, una novela inédita de César Aira y una antología de cuentos infantiles. En palabras de Scolnik, estos títulos, además de nutrir el propio catálogo, «son rasgos fundamentales de discusiones por venir».

Rubén H. Ríos