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«Este reconocimiento se debe al pueblo boliviano» dijo emocionada Angélica de Flores. La minera fue reconocida junto con sus compañeras Aurora de Lora, Nelly Paniagua y Luzmila Pimentel con el Cóndor de los Andes por su rol central en el retorno de la democracia a Bolivia. Ellas, junto con la fallecida Domitila Chungara, participaron de la histórica huelga de hambre en el Arzobispado de La Paz en 1977 y recibieron la orden de «caballero». La protesta fue clave al convertirse en un foco de resistencia que ganó la adhesión de obreros, estudiantes y sacerdotes hasta desembocar en la caída de la dictadura de Hugo Banzer Suárez. El canciller boliviano David Choquehuanca, encargado de la premiación, proclamó: «Hoy estamos frente a cuatro hermanas que han hecho historia en este país. Gracias a su acción, los bolivianos podemos llevar adelante este proceso de cambio».